LA LITERATURA EN RELACIÓN CON LA PANDEMIA

Si se analiza la literatura frente a la realidad se podría decir que la poética es un instrumento poderoso capaz de dibujar un paisaje, contar un hecho y transmitir un sentimiento o pensamiento de una manera estética por medio de la palabra. El arte se ha constituido en una herramienta que da valor real a una situación interna o externa del ser humano, pero a pesar de esto, el hombre ha relegado todo lo que le rodea al otorgarle un precio monetario. En este momento todo se compra y se vende, por lo que no hay una conciencia real del cuidado que le debemos al mundo natural. La literatura al tomar la realidad se convierte en muestra de la ambición desenfrenada de muchos personajes de nuestra dura historia. En la actualidad, con la enfermedad que se vive y que ha llevado a una crisis al mundo entero, se hace evidente la sobrevaloración que se ha dado al dinero, pues en vez de generarse sentimientos de empatía, se observa el interés de muchos por sacar provecho económico.

La literatura puede hablar de las más hermosas muestras culturales, reflejar la vida de un pueblo percibiendo muchas de sus peculiaridades, pero también es muestra de ese lado oscuro y doloroso que acompaña la historia nacional. La poética es reflejo de la vida cotidiana de situaciones, geografías, movimientos sociales, por lo que la obra resulta ser la realidad misma, recreada desde la visión del artista. La literatura es una forma franca de representar la realidad, muestra varios aspectos que a veces pasan desapercibidos para muchos, pues para la mayoría de los seres humanos es complejo revelar sus fracasos, miserias y frustraciones. La literatura es ese arte que logra contar no solo sobre los lugares y hechos, sino también sobre las personas y su relación con las cosas, develando también un mundo que tristemente se ha vuelto materialista.

En la literatura colombiana se encuentran estructuras históricas que abordan la destrucción del medio ambiente, el saqueo y el sometimiento del pueblo. El arte nacional se ha preocupado por dar voz y participación a los más maltratados, por medio de personajes ficticios, que son muestra de la impotencia y el desespero del colombiano del común. Tristemente en varias obras que reflejan la realidad en Colombia, se habla de injusticia, de pérdida del entorno, sometimiento e intimidación. En la crisis actual se observa como los intereses de unos pocos están llevando a la muerte a muchos, por lo que en este momento se podría realizar una narrativa comparada con la literatura de la violencia, sea sobre la Guerra de los Mil Días, la lucha bipartidista o la incidencia del narcotráfico, entre otros. Pese a que la crisis que se vive es producida por una enfermedad, el atropello, el asesinato, la destrucción y la humillación, se hacen evidentes.

El Nadaísmo surgió como una muestra de inconformismo frente a la desigualdad y la injusticia, nació en Colombia en 1958 con una generación cansada de ser gobernada por unos pocos buitres, que llevaron a muchos al sometimiento. Este movimiento tuvo como arma la insolencia y la inadaptación, buscando el cuestionamiento del orden que regía y defendiendo toda expresión literaria o artística. Es evidente que el arte a través de la historia siempre ha tratado de manifestar los atropellos contra el pueblo, promoviendo a su vez la reflexión que evita caer en la superficialidad promovida todos los días por los medios de comunicación.

Es triste analizar la situación humanitaria frente a la crisis, mientras muchos luchan por subsistir, el ansia por el poder y el dinero está por encima de la vida misma. Cuando la economía parece estar amenazada, el estado colombiano promueve acciones que favorecen a grandes empresarios, llevando a la bancarrota a los que se encuentran en el medio. Mientras los ricos se quedan en sus mansiones asumiendo la cuarentena de manera responsable, sin que sus cuentas bancarias dejen de moverse, los pobres dañan el equilibrio con el hambre que los obliga a salir y contaminar todo. Dado lo anterior, se pueden establecer múltiples similitudes entre este hecho y otros que son representados en la literatura, en los que el poder y el dinero llevan a la muerte a los más desvalidos.

La obra de arte no es sólo representación de un momento histórico, es también muestra cultural, ejemplo de una sociedad, y descripción de la geografía de un lugar determinado. Si se quiere conocer un hecho o espacio es recomendable acercarse a la literatura que la representa; Octavio Paz afirmaba que si se desea conocer un país basta con conocer su arte y su cultura. En estos momentos de crisis en Colombia, la literatura y la realidad se constituyen en líneas paralelas, en la que una, es el reflejo de la otra, y mientras haya vida, habrá arte. Por lo que un cambio en el sistema establecido por el hombre puede ser benéfico para todos y verse reflejado en diversas formas artísticas.

Infortunadamente Colombia en su literatura no encarna mucho regocijo, pues en muchas de sus obras se plasma dolor y muerte, muy ligados a sus gobernantes quienes son representados como parásitos, que succionan los recursos de la nación, generando destrucción, desigualdad y pobreza. Diversas obras parecen ser una denuncia frente al uso de los recursos naturales que son arrebatados y entregados a grandes empresarios por cuestiones monetarias. Como la literatura es verosímil, ojalá algún día se pueda plasmar un cambio, un arte colombiano que vuelva a la exaltación del paisaje, como lo fue en su momento el romanticismo en el que el ser humano era un elemento más de la naturaleza y no su dueño y destructor.

KELLY JOHANNA ACUÑA DURÁN.

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