LA LITERATURA EN TIEMPOS DE CRISIS

Preguntarme por el papel de la literatura en tiempos de crisis me hace pensar en un salvavidas, en ese polo a tierra que te mantiene cuerdo en medio de la locura, o que te permite sumergirte en la locura y hacerla llevadera. Desde peque

ña los libros han sido ese punto de escape de la realidad y a la vez el ancla que me mantiene con un pie en la realidad, uno solo, pero no solo ha sido leer lo que me mantiene a flote, también ha sido escribir, poder plasmar y expresar los caóticos laberintos que se cruzan en mi cabeza y que tienden a explotar de vez en cuando, haciendo que la única forma de ponerlos en orden sea sacándolos a través de tinta estampada en papel.

Desde mi opinión, mi formación y mi percepción, la literatura es uno de los campos más importantes en la vida, junto con el arte y la biología, pues en medio de una pandemia y una crisis como la que estamos atravesando en la actualidad, la biología permite comprender qué pasa, cómo evoluciona y cómo actuar frente a ello, por esa razón esta bióloga de profesión lleva más de un mes en cuarentena, y se quedará así hasta que la ciencia indique que es lo más seguro, la ciencia, no los medios de desinformación. El arte “por otro lado”, permite romper los horizontes del confinamiento, abrir la mente a otras sensaciones, desarrollar otras percepciones sensoriales, gritar de formas no audibles, leer sin letras, escribir sin palabras.

La literatura a su vez, nos permite explorar diferentes mundos, variedad de aventuras, sumergirnos en dramas, perdernos en mundos irreales o aterrizar en las más crueles verdades, pero en un punto más trascendental es la literatura la que en ocasiones permite tener una visión neutral del mundo, aquella capaz de denunciar lo que otras voces no son capaces de decir por temor, vergüenza o desconocimiento, es la que permite ahondar en conflictos políticos, sociales, económicos, o cuestionar al ser, su proceder, su pensar, la que nos lleva al autoanálisis y la reflexión. Se constituye en un medio y un escape, que a la final aterriza donde debe estar.

Y es que en tiempos de confinamiento lo que más necesitamos es un respiro mental, algo que nos active el pensamiento y nos saque de la letárgica rutina que se forma entre las cuatro esquinas recorridas infinidad de veces, allí es que la literatura cobra sentido, tal como lo dice Muñoz “…en esa habitación cerrada donde alguien escribe a solas a altas horas de la noche, o en el dormitorio donde un padre le cuenta un cuento a su hijo, que tal vez dentro de unos años se desvelará leyendo un tebeo, y luego una novela.” (1998, p. 11). Es allí donde cobra el verdadero sentido y significancia.

¿Dónde más podríamos encontrar mundos enteros hechos de tinta y papel?, ¿aventuras en unas cuantas páginas?, ¿verdades llenas de mil sentimientos, sangre, tristeza, dolor, alegría, regocijo?, ¿dónde más que en los libros? Aquellos que se graban en la memoria, aquellos que amamos, aquellos que odiamos y podemos hasta quemar, aquellos llenos de notas, apuntes, resaltador, post-it, aquellos dónde hemos encontrado a un congénere con el que compartimos nuestro punto de vista o al que odiamos por ser un total zoquete y nos preguntamos como osa llamarse escritor, aquel papel que es capaz de hacernos pasar por tantas tribulaciones y que nos lleva a hacernos sentir más humanos, y que más que eso necesitamos en medio de una pandemia, recordar que somos humanos y que aunque estamos solos, a la final no es más que otra falacia, a la final siempre hay alguien más detrás de esas páginas, lector, escritor, critico, estudiante, maestro…

Quisiera cerrar con una última cita de Muñoz (1998) “Como el agua y el pan, como la amistad y el amor, la literatura es un atributo de la vida y un instrumento de la inteligencia, de la razón y de la felicidad.” (p. 9), sin literatura no hay vida, no hay sentido, y por más difíciles que sean los tiempos, siempre la lectura de un buen libro, una buena escritura, una sentida narración gráfica, reconforta hasta el corazón más roto y brinda una pequeña luz de esperanza.

 

 Referencia bibliográfica

Muñoz, A. (1998). La disciplina de la imaginación. Educación y biblioteca: revista mensual de documentación y recursos didácticos, (95), p. 7-11. Recuperado a partir de https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/115338/EB10_N095_P7-11.pdf;jsessionid=2A9929433A42A497AB2A16530E4F5853?sequence=1

CAROL GARCÍA

 

 

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