La literatura, Llave y puerta a lo que nos habita.

El pasado, que como seres humanos no hemos vivido, se nos presenta ante como un lugar lejano al que solo tenemos acceso a través de la palabra y en los que esa palabra, durante mucho tiempo ha estado fundamentada desde los mitos, donde las creencias, las costumbres y hábitos surgen en muchas ocasiones de los vacíos infinitos que habitan en la conciencia humana, haciéndonos esclavos de lo que por obligación moral debemos aceptar; por este y otros motivos el libro se convierte en esa llave desde la cual podemos acceder a esos acontecimientos, que a su vez constituyen nuestros imaginarios, por medio de los cuales establecemos la visión del mundo y desde los cuales consideramos la forma en la que le damos sentido a ese mundo que habitamos reflexionando sobre nuestras experiencias.

Estas experiencias, se caracterizan por surgir de aquellos sucesos que vivencian los individuos y que a través de una reflexión consciente dejan una huella en nosotros, a partir de la cual es posible repensar el lugar que se habita, cabe resaltar que esas vivencias a pesar de surgir en un mundo social y cultural que se cimienta en la colectividad, parten del principio de la singularidad, es decir, que sólo la perspectiva del individuo que pasa por esta vivencia puede comprender en todo su esplendor, de allí que únicamente la libertad de poder considerar estos eventos como experiencias significativas propias, permiten construir un sentido propio de la vida.

Desde esta perspectiva, cualquier experiencia estética en la que se vea inmerso el sujeto, va a contribuir en la transformación o enriquecimiento de esos imaginarios que constituyen su realidad por lo cual, siendo la literatura esa manifestación artística, intelectual y humana por excelencia, podemos entenderla como una experiencia que va más allá de lo puramente estético, donde es posible encontrar el ADN de la cultura y que a su vez nos permite, no sólo encontrarnos con nosotros mismos, sino que además nos permite entender lo que habita en el otro; es innegable que como experiencia la literatura deja una huella que nos lleva a reflexionar sobre el barro del que nos hemos forjado y a su vez,  del que está forjado el mundo, es un encuentro con la voz de otros tiempos o tal vez, de tiempos que no han existido, pero nos permiten experienciar desde la singularidad cada suceso como un evento único.

Aquí, una cita de Camus en La Peste (1947),

“A partir de ese momento, se puede decir que la peste fue nuestro único asunto. Hasta entonces, a pesar de la sorpresa y la inquietud que habían causado aquellos acontecimientos singulares, cada uno de nuestros conciudadanos había continuado sus ocupaciones, como había podido, en su puesto habitual. Y, sin duda, esto debía continuar. Pero una vez cerradas las puertas, se dieron cuenta de que estaban, y el narrador también, cogidos en la misma red y que había que arreglárselas. Así fue que, por ejemplo, un sentimiento tan individual como es el de la separación de un ser querido se convirtió de pronto, desde las primeras semanas, mezclado a aquel miedo, en el sufrimiento principal de todo un pueblo durante aquel largo exilio.

Una de las consecuencias más notables de la clausura de las puertas fue, en efecto, la súbita separación en que quedaron algunos seres que no estaban preparados para ello. Madres e hijos, esposos, amantes que habían creído aceptar días antes una separación temporal, que se habían abrazado en la estación sin más que dos o tres recomendaciones, seguros de volverse a ver pocos días o pocas semanas más tarde, sumidos en la estúpida confianza humana, apenas distraídos por la partida de sus preocupaciones habituales, se vieron de pronto separados, sin recursos, impedidos de reunirse o de comunicarse. Pues la clausura se había efectuado horas antes de publicarse la orden de la prefectura y, naturalmente, era imposible tomar en consideración los casos particulares. Se puede decir que esta invasión brutal de la enfermedad tuvo como primer efecto el obligar a nuestros conciudadanos a obrar como si no tuvieran sentimientos individuales. Desde las primeras horas del día en que la orden entró en vigor, la prefectura fue asaltada por una multitud de demandantes que por teléfono o ante los funcionarios exponían situaciones, todas igualmente interesantes y, al mismo tiempo, igualmente imposibles de examinar. En realidad, fueron necesarios muchos días para que nos diésemos cuenta de que nos encontrábamos en una situación sin compromisos posibles y que las palabras “transigir”, “favor”, “excepción” ya no tenían sentido”

Desde esta perspectiva y entendiendo estas circunstancias donde el germen del pánico es generado desde los medios de comunicación, donde se hace necesario aislarnos los unos de los otros por conservar la vida, y el miedo a la muerte propia como de nuestros seres queridos nos genera ansiedad y zozobra; vemos como la literatura se  convierte en el medio a través del cual es posible comprender lo que nos habita, aquellas pasiones, afectos, sueños y proyectos que se ven suspendendidos en el tiempo; en el que el hambre, el miedo, la soledad, la angustia, las necesidades, las carencias tanto económicas como emocionales salen a relucir y donde la naturaleza parece agradecer nuestro distanciamiento de la vida, floreciendo y retomando su espacio, encontramos en la literatura la posibilidad de encontrarnos a nosotros mismos de una forma trascendental.

En estas extrañas circunstancias por las atraviesa la sociedad contemporánea, vemos que cuando las paredes limitan, cuando las rutinas se modifican, cuando esas personas que llenan el alma y el espíritu están lejos haciendo más fuertes las pulsiones que sentimos hacia ellas, se puede  comprender que la lectura y la escritura de literatura contribuye a comprender y expresar todo aquello que nos circunda, este ejercicio se convierte en un viaje hacia nosotros mismos donde al parecer la deuda es más grande, porque todos los días buscamos sueños que solo se pueden cumplir en el mundo de afuera y dejamos a un lado ese amplio espacio propio que esta circunstancia nos permite reconocer de una forma profunda permitiéndonos entender que es allí donde más deberíamos trabajar para crecer como seres humanos.

Sin lugar a dudas debemos reconocer que la posibilidad del acercamiento a estas aguas que emanan de la fuente literaria están condicionadas por muchos aspectos como por ejemplo, el hecho de pertenecer a una sociedad en la que existen lo que Saramago denomina, una gran cantidad de  analfabetas funcionales, que a pesar de saber leer y escribir, no entienden nada de lo que leen y por ende no son capaces de expresarse de manera escrita, porque vienen de un sistema que los corrompe, que les ha hecho creer que todo está fabricado y del que solo se deben dedicar a consumir para alcanzar una efímera felicidad; para ellos, el libro (que es considerado como una puerta de encuentro) se convierte en un instrumento diabólico, que los hace sentir vulnerables e inestables al reconocer su propia ignorancia, pero del que se espera lleguen a comprenderlo como luz en medio de la oscuridad, aire en medio de tanta asfixia, pilar en el olimpo del conocimiento.

En conclusión, es indudable que la literatura se presenta como una sendero que va más allá del espacio físico que se habita, encontrando la posibilidad de mostrarnos más humanos, a tal punto de ser capaces de comprender la fragilidad de la vida como una invitación a resistir desde la esperanza; de encaminarnos hacia los sueños que están por cumplir; de volver a abrazar y sentir a aquellos a quienes se les guarda un profundo afecto; familiares, amigos, esposos, amantes, amores separados por los inesperados sucesos a los que nos debemos enfrentar como humanos, fenómenos que hacen de la literatura una llave y una puerta para escapar de lo que nos acomete, de las trágicas pesadillas que la fragilidad siembra en nuestra mente, de los terribles desenlaces que esta situación puede ofrecer e incluso de los conflictos que la convivencia pueda generarnos al no estar acostumbrados a ver día a día las mismas calles y los mismos rostros.

JOHN PATIÑO 

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