LITERATURA EN TIEMPOS DE CRISIS

La fragilidad de la vida humana se está viendo expuesta en estas épocas de crisis y enfermedad que ataca sin importar condición económica o social, países subdesarrollados o grandes potencias mundiales, niño o anciano, hombre o mujer, no interesa. La rudeza de la pobreza y la injusticia social ha hecho florecer la compasión y el deseo de bienestar ajeno en algunas almas deseosas de un futuro bienestar para todos. ¿Futuro? ¿Qué tipo de futuro nos espera si es que lo hay? Acaso esta situación no ha sacado a la luz y expuesto aún más que antes la corrupción de nuestros mandatarios, y la mala organización de nuestros sistemas de salud y educación. Como educadores ¿qué podemos enseñar a las futuras generaciones si seguimos permitiendo estos abusos en contra de todo el pueblo colombiano? No es éste el papel de la escritura, de la literatura.

Ha sido por medio de la literatura que el hombre ha podido hacer uso de los textos como reflejo de acontecimientos históricos por medio de la cual nos hemos enterado de las diversas pandemias que han azotado a la humanidad desde tiempos pasados, y de las grandes injusticias que han manchado la historia de nuestro país y de la humanidad entera, es allí, donde la literatura asume el rol de informar a las futuras generaciones de los sucesos históricos que marcan el destino de la existencia humana en un grito desesperado por no ser olvidados, por no repetir la historia de nuevo, por lograr un cambio real. Falta ver que será escrito de nuestras condiciones actuales, la injusticia social y económica, los delitos políticos impunes y la proliferación del espíritu de la avaricia y la putrefacción humana, un país liderado por mentes que desde sus mansiones se interesan sólo por la conservación de la economía y sus estatus sin importar la conservación de la vida de su pueblo. ¿Cuál es el sentido de la vida y la existencia en un panorama como estos, desolador, frío, deplorable, dolorido?

Cómo soportar la banalidad y la sutileza del soplo de la vida sin el arte, sin la literatura, tal como lo expresa el personaje principal en Sinuhé, el egipcio:

“creo que no hubiera podido soportar esta vida si no hubiese imaginado escribir mis recuerdos y revivir de esta forma mi existencia. Quisiera comprender por qué he vivido, pero al final de este último libro lo sé todavía menos que nunca” pg.523

“pero yo, Sinuhé, escribo para mí, porque el saber me roe el corazón como un ácido y he perdido todo el júbilo de vivir”. pg.4. Es la literatura ese aliento de vida para resistir y seguir viviendo, en ella encontramos esperanza, futuro, mundos inimaginables que son posibles gracias a la escritura y cada vez que leemos una obra la dotamos de vida nuevamente.

La literatura nos acompaña a lo largo de nuestras vidas en la búsqueda del sentido de la existencia y el valor de la misma y es, el escribir un acto en contra del desencanto y la desesperanza que nos acongoja el espíritu, haciéndonos olvidar un poco el dolor y la frialdad de nuestros corazones, recordándonos la inocencia y la dulzura de la vida.

“Así Muti me reconfortaba y consolaba, y creo que gracias a ella volví a tomar gusto a la vida y empecé a escribir.” pg.525

“Pero bendigo mis útiles para escribir porque me han permitido volver a sentirme niño en la casa de mi padre Semut” pg.525

A pesar de las condiciones actuales parece que la literatura es la única salida que tiene el espíritu para expresar lo que se siente, y es, al final lo único que importa más allá de los bienes y posesiones, del cargo de poder, de los placeres que adornan ciegamente la vida diaria, la literatura nos ayuda a sobrellevar esta existencia que ahora está en riesgo.

“Escribo porque el vino me es amargo al paladar. Escribo porque he perdido el deseo de divertirme con las mujeres, y ni el jardín ni el estanque de los peces causan regocijo a mis ojos. Durante las frías noches de invierno, una muchacha negra calienta mi lecho, pero no hallo con ella ningún placer. He echado a los cantores, y el ruido de los instrumentos de cuerda y de las flautas destroza mis oídos. Por esto escribo yo, Sinuhé, que no sé qué hacer de las riquezas ni de las copas de oro, de la mirra, del ébano y del marfil. Porque poseo todos estos bienes y de nada he sido despojado. Mis esclavos siguen temiendo mi bastón, y los guardianes bajan la cabeza y ponen sus manos sobre las rodillas cuando yo paso. Pero mis pasos han sido limitados y jamás un navío abordará en la resaca. Por esto yo, Sinuhé, no volveré a respirar jamás el perfume de la tierra negra durante las noches de primavera, y por esto escribo.” pg.4

En conclusión, la literatura es la expresión estética del sentir, la ciencia del espíritu, la voz del alma, la solución más eficaz para la búsqueda de todas las respuestas existenciales que se nos presentan a lo largo de la vida, nos permite divagar, equivocarnos, sentir, experimentar, repensarnos, imaginar, decir lo que se piensa, pero no se habla, la literatura es poder de palabra, de pensamiento, es libertad y memoria, es amor y odio, es el sentido de la existencia y de la vida.

JESSICA PARDO

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